Fue condenado a 30 años: “Lamento mucho la situación, pero yo no soy un asesino. Jamás quise hacerle daño a la madre de mi hijo”

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Martín Batista (izquierda) deberá pagar una indemnización de cinco millones a la familia de Geraldine Sánchez Baldera (derecha), a quien le quitó la vida. 


“Lamento mucho la situación, pero yo no soy un asesino. Jamás quise hacerle daño a la madre de mi hijo”. Con estas palabras el imputado Martín Batista Ogando trató de influir ante los jueces de la Corte de Apelación del Distrito Nacional para que le disminuyan la condena de 30 años por el asesinato de su expareja Geraldine Sánchez.

Durante su comparecencia ante los jueces de la Tercera Sala Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, Batista Ogando solicitó que se anule en su totalidad la sentencia por la que fue condenado y se celebre un nuevo juicio, pues considera que la pena que le impusieron es injusta y arbitraria.

Sus abogados quieren que el tribunal varíe la calificación jurídica de los hechos por el que fue juzgado, ya que aseguran lo ocurrido no fue un asesinato, sino un homicidio involuntario, lo cual alega fue corroborado por los testigos del caso.

La defensa de Martín Batista Ogando alega que este no planificó el asesinato, sino que “se le zafó un tiro” del arma de fuego, la cual “es defectuosa y por eso ese modelo fue sacado del mercado”.

Agrega que luego de que “el arma se disparara sola” el acusado huyó de la escena del crimen porque uno de los compañeros de trabajo de Geraldine le cayó atrás con una pistola y “se fue para preservar su vida”.

Contrario a lo que establece el condenado, el Ministerio Público solicitó a la Corte que le ratifique la sentencia de 30 años a Martín Batista Ogando, porque lo ocurrido fue un asesinato.

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El feminicidio
De acuerdo con el relato del Ministerio Público, la mañana del 25 de noviembre del 2017 la joven Geraldine Sánchez se encontraba en su lugar de trabajo, como lo había hecho otros días desde hace cinco años atrás. Recibió una llamada de su expareja Martín Batista Ogando para que saliera a hablar con él. El hombre aprovechó el momento, sacó su pistola y la mató de un tiro en la cabeza.

Han pasado más de dos años de aquel feminicidio. La familia de la joven asesinada no supera aquel trágico hecho de sangre ni las vicisitudes que tuvieron que pasar durante el proceso penal para lograr que Batista Ogando fuera condenado a 30 años de cárcel en mayo del año en curso.

Cuando se produjo la condena, la familia de la víctima se sintió satisfecha, porque “aunque no nos reparen la vida de Geraldine, ese criminal está en la cárcel”. La señora Evangelista del Carmen Baldera, madre de la víctima, espera que la Corte vuelva a ratificar el dictamen el próximo viernes 14 de febrero, que es cuando el tribunal dará a conocer su fallo.

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