El Parkinson afecta entre el 1 y 1.5 por ciento de los mayores de 65 años

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La enfermedad de Parkinson es un trastorno progresivo, degenerativo que afecta al sistema nervioso, siendo el buque insignia entre las enfermedades neurológicas que afectan el movimiento, y se estima que afecta entre 1 y 1.5 % de las personas mayores de 65 años alrededor del mundo.

También puede presentarse en personas más jóvenes, siendo considerado Parkinson de inicio temprano cuando se presenta antes de los 50 años de edad.

Tanto hombres como mujeres pueden padecerla, siendo el sexo masculino más propenso.

Esta enfermedad ocurre por la pérdida de células dopaminérgicas en la sustancia Negra, las cuales son encargadas de la modulación del movimiento, así lo explica Anyeri de Peña, neuróloga clínica y médico internista de los Centros de Diagnóstico, Medicina Avanzada y Telemedicina (Cedimat).

La neuróloga establece que esta enfermedad puede ser hereditaria, sin embargo, en la mayoría de los casos se considera de origen idiopático, o sea, sin causa aparente.

Signos y síntomas

Sobre los signos y síntomas característicos de esta, la especialista menciona la rigidez, que consiste en la resistencia al movimiento pasivo que está presente incluso durante la movilización lenta de las extremidades.

Mientras que los temblores se presentan en alrededor del 70% de los casos, se producen principalmente cuando el paciente está en reposo y mejora cuando se mueve el miembro.

Esta es una característica que distingue el temblor de la enfermedad de Parkinson de los temblores que se producen por otras causas.

“Los temblores perceptibles usualmente comienzan en una de las manos, generalmente con movimientos entre el dedo índice y el pulgar, como si estuviese contando dinero. Con el pasar de los años, la enfermedad progresa y los temblores se convierten más generalizados llegando a otros miembros”, advierte De Peña.

Cita entre otros síntomas son la bradicinesia que significa movimientos lentificados. Este es el síntoma más incapacitante del Parkinson.

Asimismo, la hipocinesia, término que hace referencia a la poca amplitud en el rango de movimiento que presentan estos pacientes.

La inestabilidad postural es otro de los síntomas y suele ocurrir en etapas avanzadas, en donde el paciente presenta dificultad o imposibilidad de sostener una postura erecta y a resistir los estímulos mecánicos de manera normal, lo cual ocasiona frecuentes caídas.

La postura parkinsoniana típica es en flexión (encorvada).

Menciona entre otros síntomas la pérdida de la expresión facial (expresión apática, o facie hipomímica), la cual suele confundir a los familiares, haciéndolos pensar que este está deprimido; reducción de la frecuencia del pestañeo, cambios en el habla, aumento de la salivación, visión borrosa e incontinencia urinaria.

El panorama

De Peña destaca que en esta enfermedad, como en muchas otras crónicas, el único afectado no es el paciente, sino que incide en la dinámica familiar inmediata, quienes son los encargados principales de asistir al paciente.

Los cuidadores

—1—Responsabilidad
Son los encargados de la higiene, movilización, alimentación, administración de medicamentos y proveen las necesidades afectivas y seguridad a este paciente.
—2—Importancia
El cuidador es fundamental en su atención, por la asistencia que brinda al enfermo y la información que comunica al médico.

Cómo cuidar a quien cuida

La mayoría de los casos, el cuidado recae sobre algún familiar que muchas veces no tiene la información y destrezas necesarias para lidiar con este tipo de pacientes.

También es común que el cuidador deba suspender sus actividades cotidianas y descuide hasta su propia salud, siendo frecuentes las alteraciones del patrón del sueño, sobrecarga física, emocional y la depresión.

Lo primero es concientizar desde el inicio a los familiares sobre que el síndrome del cuidador existe para prevenirlo e identificarlo a tiempo, es por esto que es recomendable asesorarlos sobre la organización y distribución de roles entre distintos miembros de la familia.

Es ideal contar con personal especializado a fin de que puedan proveerlo de cuidados de alta calidad, pero también que puedan entrenar a los familiares en cuanto a la asistencia en la movilidad, prevención de caídas, alimentación e higiene.

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Otro punto a tomar en cuenta es que debe existir un acompañamiento psicológico periódico para identificar si existen algunas de las alteraciones mencionadas y de ser así tratarlas a tiempo.

 

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